1 de diciembre de 2018

Entalto

Quiero aprender a ser chico de nuevo. De grande quiero aprender a ser chico.

Hiperión

Ay de mí fuera del gris mate. Solo allí puedo ser triste libremente, y por ello también dios.
Y reposo sobre lo que soy, un vago bohemio llevando a cuestas una gran mentira: solo hablar de verdad.

25 de octubre de 2018

Vitamina punzón

Extraño dulces hasta nunca. Enaltécenme hacia el silencio y de ahí, vital introyección hacia el espejo.
Pendulo en ser y no saber ser.
Tengo hambre de enjundia. Necesito dolor.
Oxidado por sonrisas no sé expresarme. Triste soy Dios.

La rueda que gira mi mundo

El placer de no saber qué viene después es una versión mejor acabada, y más rabiosa aún, de mí. Alcanzo calma desgarrando el honor y acariciando la giba de esta bruma-incertidumbre que me mantiene sediento.
Y aún cada desazón sobre tu hombro izquierdo es una nueva y diaria cocción sobre mis jugos, una hemorragia de falta, es mi pulsión de muerte (la que trae mi culo hasta aquí-ningún-donde)

26 de septiembre de 2018

No encajo acá

La soledad es mi palacio, saboreo despacio.
Dale tiempo y espacio a este necio, pues creció en desprecio y rechazo hacia cualquier flechazo.
Dame tiempo y espacio, y dámelo a buen precio.

28 de agosto de 2018

Santa Fé y Uruguay

Mi ser hacia la madurez, el tuyo hacia la quietud. Andaba yo para la seriedad, andabas vos vestida de ironía.
Todo da lo mismo bajo tus nubes, y bajo una alameda ardía yo. En verdad, y aunque la esquizofrenia me fue enseñando, nunca supe qué hacer. De tanto pensar, faltaban dos miradas para confirmar mi debilidad.
Entre el gentío, tu presencia prendió mi seducción. La supe muy errada al ver que arrancabas manojos de desdén a mi adolorida sensatez, pero decidí regalarte un show más.
Sin hablar, sin tocar. No hubo más remedio que adorar desde cerca lo que se va perdiendo en recuerdos fundiéndose para seguir bailando.
Fuiste inspiración y fui yo regalo. Vos tan misma, yo tan lejos.
Fue tu culpa.

15 de agosto de 2018

Mi obsesionario en aquel conticinio

Hice del frío un café, y desazón amagó tu impuntualidad. ¡Estabas tan linda!... yo meneando el rabo desde que supe de vos.
El paseo comenzó por las habituales banalidades que de no ser por tu voz lo serian aún más. Bailabas en artimañas para sujetarme a no sé qué parte de tu cara. Me ví perdido todo el tiempo.
Por allí, algunos caprichos que supe encausar con mis frías manos hasta ese monolito bajo el cual era todo de primavera en pleno hastío.
Sin otra para mí que andar sambando entre el sí y el sí a todo, no tuve más que un modo fácil para ser yo con vos.
Y yazgo aquí, entre la urgencia de esta vez y fabricar un lugar en donde dar vida a este entusiasmo de brote continuo.
Reclinados ya tu belleza y mi latente implosión sobre ese mármol, devoré ávidamente el cortejo que improvisaste, esa casualidad llena de intención.
No importaron el viento, el frío, las luces ni gran parte de tu perorata. Tampoco ese pequeño can que corría y ponía risa a la risueña seriedad de nuestro asunto. Mi lugar eran tus modismos. El tuyo, una excusa para engrupirme hasta ver los nervios respirando por mis palabras ya entrecortadas.
No quedó más que para silencio. Recoleta corría, el mundo urgía entre sinsentidos, pero ese monolito fue la dulzura de toda quietud. Quietud rota cuando asaltaste mi boca. No hubo cortocircuito. Mente, cuerpo y alma corriendo en unísono tras vos.

22 de julio de 2018

Los ojos en el puño cerrado

Le disparé con los dedos quemados, la puse en mis brazos, le prometí una estrella a sus pies y para amar no tenía suficiente fuerza...

19 de julio de 2018

Un buen día

La siesta me sorprendió con un favor: me vació de sensaciones sobre sus rostros. ¡No me acuerdo de nadie!

17 de julio de 2018

Aún penando

Queridísima.
Fuiste la vida y no vos.
Somos una especie de no sé bien qué. Batallando contra las aventuras aún andamos, duchos en casi nada.
Pero a pesar de todo encontramos un punto ciego a la inmundicia, y allí salimos a caminar por impericias y dulzuras, de las que cuestan rubores y hasta el personaje.
Curiosamente no fue la vergüenza la que me enseñó el valiosísimo silencio, sino más bien lo contrario, nuestro constante andar. Hoy las ganas me duran poco, me siento mejor así.
De las noches aún no he podido descansar, ningún sol me vio todavía sereno. "No estamos en más que en una bicicleta"
¿Por qué querrías que sea aún mejor?
Sigo drenando.

17 de mayo de 2018

Y si me pavoneo un poco es porque quiero atrapar tu deseo de jugar en cada guiño, cada gesto

No puede ser. Ella saca muy bien la ficha de cada persona. Me llevó de paseo por las artimañas de unos insensatos y por lo lindo mío. Vio el resquicio donde nadie. Supo hacer posar mis ojos en lo que contaba. Tuvo tiempo de sobra para mostrar su trabajo sobre mi entusiasmo de pavo real, no se resistió a hacerme caer.
Salí a por aire y volví que no entendía nada. Todo el mundo era de blanco dentadura. También alguno trató de callarnos. Con ella no pudo, yo solo admiré, no hubo otra corriente más que la de ella. Tuve que dejarme llevar.
Temo que esta vez sea, por fin, la primera en que festeje un despropósito. Nada más dulce que el hierro de las cadenas.

29 de abril de 2018

Al decano

Me perdí hasta aparecer en una cueva familiar. Húbolas muy lindas, tanas y rapadas, para todos los gustos. El cortejo se transforma en una virtud, el erizo debe ser tentado.
Por suerte, ante el rumor pude flotar.
Vi al decano afinando el arpa. Fue un ladrón de admirar (de diez, se lastró nueve) Esta vez no hubo olor a pasto ni estuve pululando a la espectativa. Fue desagradable ver tanta máscara cordial entre tanta anestesia (ambos sabemos, cordial no hay) Preferí no dormir.
Más barato fue oír sin escuchar los elogios, pretender, a mis mismas espaldas, respirar evitando el hastío de existir. El respeto no se ve, no hay por qué ostentar.
A decir verdad, nunca tuve experiencia en esto. Pensé lo difícil que sería radiografiar a la belleza toda vuelta, y no pude pensar nunca más. Me asombró el tropezón de la satisfacción a la cama, de respirar al aire prestado, de la calle a la intensiva. Entre la indefensión y la debilidad hay toda una vida. No hay vuelta para el crepitado en una bocanada, che.
Llegó a verme, fui negro ante la luz, me hice un espacio antes del túnel, fui el primero de los dos barbudos y a mí no me rezan. Tiró una madeja de valores y entereza ante un son festivo, ¿qué más uno le puede reclamar?
Deseo ya que el confín a la vieja escuela sea salpicado en paz y manchado en liviandad. Eso es lo que nos permite volar.
Viento de mar, que nunca diste gentileza y por eso te sigo admirando, que me enseñaste a ser reacio, que los valores son los mejores somníferos y que a la mano blanda la mueven los otros, espero que siga tu rumbo hacia salones con patas de jamón colgantes, con la manteca esperándote y el recuerdo de travesuras de antaño se apropie de vos.

12 de abril de 2018

Dulce bilis

Un día de añoranza, quizás sea de la banalidad de algún día. Sirvieron unas pocas horas para ordenar los estantes, aunque no trato de no engañarme, es solo más un rato de mi permanente análisis (vaya divertimento)
De todo ello, disfruté ávidamente algunos pasajes dónde me explicaba algunas cosas a mí mismo (claro que solo el hecho de haber sido fruitivo fue la novedad): desde que vagisil se subió a mi púlpito nunca más volví a querer pasear por el puerto, y he allí una razón de que viva en una apatía constante. Claro que mi desconcierto, celoso, no me deja-dejarme llevar por veranitos y allí caminando-ando, sin saber qué bondi me deja bien; mi sueño constante me ahorró la inconsistencia que suelo aborrecer, ¡qué gratis que resultan los demás!; lo grandioso que resulta ser el miedo de arrastrar el alguien que cunde en mí. Quien con principios se mueve piérdese la melaza de las tantas ficciones, y justo que la única pose que sienta bien a mis dientes es la ironía...; odian a los que no se cansan; entre la mente y la lapicera vuela siempre una mosca y se me caen dos cosas: la genialidad y la satisfacción; siento devoción por que me peguen bajo y aberración por que jueguen sucio; la guitarra suena bien porque se porta en las zonas de placer, almacén y erozona.
Lo peor de todo, la sobriedad.
Con brújula y sin debilidad, no puede uno vomitar.

espiral

Varias propuestas para cruzar el río  cerca del mediodía se decide arriesgar el paso  El problema más agobiante  es voluntario, por supuesto...